Automóviles Cobeña llegó a nosotros con un problema que no sabían nombrar. Tenían visitas, tenían tráfico, incluso aparecían en Google para varias búsquedas locales de coches de segunda mano en la zona norte de Madrid. Pero las consultas no llegaban.
“La gente entra y sale”, nos dijo el gerente. “No sabemos por qué.”
Sabíamos por qué en cuanto vimos la web.
Una home que intentaba decirlo todo
La página principal tenía, contados, once llamadas a la acción distintas. Ver stock, contactar, pedir cita, financiación, tasación, coches nuevos, coches de ocasión, ofertas del mes, síguenos en redes, suscríbete al newsletter, y un chat que saltaba a los tres segundos.
Cada elemento por separado tenía sentido. Juntos, creaban un ruido visual que paralizaba al usuario. Cuando todo es urgente, nada lo es.
A eso se añadía una paleta de colores que mezclaba el azul corporativo con naranja para las ofertas, rojo para las alertas, verde para el botón de WhatsApp y gris para el resto. Cinco colores distintos en la misma pantalla, cada uno peleando por atención.
El principio que aplicamos
Antes de tocar ningún código, hicimos una pregunta simple: ¿qué quiere hacer el 80% de las personas que llegan a esta web?
La respuesta, después de revisar los datos de Analytics, era clara: ver el stock disponible. El 73% de las sesiones incluían visita a la página de vehículos. Era lo que buscaban. Todo lo demás era ruido.
A partir de ahí, el rediseño fue casi obvio.
Los cambios concretos
En el hero: eliminamos el carrusel de cinco imágenes que tardaba en cargar y desorientaba. Lo sustituimos por una imagen fija del local con una propuesta directa: “Coches de ocasión revisados en Cobeña. Más de 40 vehículos disponibles.” Un solo botón: “Ver stock disponible”.
En la navegación: de siete opciones pasamos a cuatro. Stock, Financiación, Tasación y Contacto. El newsletter, las redes sociales y las ofertas del mes bajaron al footer.
En la paleta: azul corporativo para acciones principales, gris para el resto. Nada más. El naranja desapareció. El rojo también, salvo para errores de formulario.
En el formulario de contacto: era de ocho campos. Lo dejamos en tres: nombre, teléfono y consulta. El email era opcional. El tiempo de relleno bajó de tres minutos a menos de cuarenta segundos.
En la velocidad: las imágenes del stock se cargaban en formato PNG sin comprimir. Las pasamos a WebP y añadimos carga diferida. El tiempo de carga en móvil bajó de 7,2 segundos a 1,8.
Seis semanas después
Las consultas por formulario subieron un 35%. Las llamadas directas desde la web, un 22%. El tiempo medio de sesión subió de 1 minuto 20 segundos a 2 minutos 45, lo que indica que los usuarios encontraban lo que buscaban y se quedaban a explorarlo.
Lo que no cambió: el tráfico. Las mismas visitas de antes generaron más del doble de contactos.
“No entendíamos por qué con tanta información la gente no nos contactaba. Ahora con menos, contactan más.”
Lo que aprendimos (de nuevo)
Este caso confirma algo que vemos proyecto tras proyecto: el problema rara vez es la falta de información. Es el exceso. El usuario no necesita saberlo todo de golpe, necesita entender rápido qué puede hacer y por qué debería hacerlo.
Menos opciones, más conversiones. Sin excepción.
Si tienes visitas pero pocas consultas, el problema probablemente está en el diseño de tu home. Cuéntanos cómo es tu situación y lo miramos juntos.
MP WebLabs
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